“Danny Dorado”

In Memoriam de un Pescador Deportivo

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Conocí a Danny tan solo pocos años, unos 3 a lo sumo, pues gran parte de su vida transcurrió en los Estados Unidos donde se desempeño como Chef y donde tuvo una relación que aunque no fue prospera con su pareja bendeciría su vida tras el nacimiento de su única hija Daniela, la que por otro revés del destino dejaría atrás, en la Florida, para retornar a su tierra natal, Panamá, donde se reuniría con sus hermanos y su padre a quien dedicó su esmerado cuido durante los últimos días de su vida.

Una tarde coincidiríamos en Aquasistemas, cuando junto al buen amigo, Tomás “Pepe” Roquebert,  nos reuníamos para conocer el recién adquirido bote de pesca y que llevaría por nombre el “CACHIRA 2”.

Ese día Danny lo acompañaba, aunque de momento estaría solo y apartado del grupo que acompañaba a Pepe mirándonos en silencio con los brazos cruzados en una típica posición corporal en él.

Se nos fue presentado e intercambiamos algunas pocas palabras pero que darían pie a cultivar una amistad que luego parecería hubiese sido desde siempre.

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A Daniel Lasso Rosas le apodaban “Danny Dorado”, dada su afición a la pesca muy particularmente de este pelágico de colores tornasolados. Tanto era su apego al también conocido Mahi Mahi, que lo destacaba en el collar de oro que portaba y que mostraba un dije curvado del pez, además de su invariable vestimenta diaria, consistente generalmente de pantalón jeans, zapatillas, camisas estampadas con motivos pescariles y suéteres con diseños del pez, siempre de manga larga, predominantemente en blanco y algo gastados por el uso y que complementaba con su correa con bordados de Dorados.

Todo lo que fuera su entorno dentro su casa tendría presente también esta imagen, los adornos de su cuarto y hasta el asador de carne, el cual pintaría cual gran artista y sin excluir el tanquecito de gas, con los colores del pez.

Danny fue para mí y para muchos que conformamos el grupo de pesca, el mejor de los amigos, su personalidad extrovertida, de trato duro y machista era reflejada además con su particular forma de hablar, siempre muy espontánea y folclórica para el buen entendedor.

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Con su pez favorito, el Dorado

Como lo conocí poco años, pocos serán igualmente los pasajes de su vida que podré compartir en su memoria, momentos que conllevamos algunas veces que coincidimos en su casa o en la de Pepe para conversar de pesca por supuesto, tomarnos unos traguitos de Ron Abuelo, hacer plomadas en el garaje de su casa, escuchar de sus proyectos de confección de “lures” al referirse a los señuelos que realizaba de forma casera, o preparar un “Toque” (fritanga de pescados) luego de cada salida de pesca.

Su recamara, decíamos, parecía una sucursal de Abernathy, pues tenía de todo, cajas de señuelos, muchos de los cuales realizados por él y nunca usados, además de un sinnúmeros de implementos y materiales para confeccionarlos, cañas, carretes, que decir, de todo como en botica.

Siempre asumiría Danny el trabajo duro del Cachira 2,  cuando desde muy temprano y lejos aún de despuntar el Alba, revisaba con lista en mano junto a su fraternal compañero Pepe, todos los aparejos que iban subiendo al bote;  ancla, rastra, sogas, canastas de cuerdas, combustible, tanque de agua, etc, etc, etc, en lo que parecería interminable.

(De izquierda a derecha) Ing. Tomás “Pepe” Roquebert, Martín Fierro, Dr. Carlos Sánchez, Rodolfo Chacón, Danny “Dorado” Lasso.
(De izquierda a derecha) Ing. Tomás “Pepe” Roquebert, Martín Fierro, Dr. Carlos Sánchez, Rodolfo Chacón, Danny “Dorado” Lasso.

Su energía pareciera inagotable, sus 62 años de edad no hacían merma de su entusiasmo ni de su fuerza, pues se encargaba casi siempre de subir la pesada Ancla sin mayor apoyo del resto de la tripulación de proa, que sentados cómodamente bajo la tolda que los cubría de un  sol recalcitrante lo mirábamos hacer maniobras riesgosas  por el mal tiempo y olas de fuertes marejadas, sin protección alguna salvo la delgada baranda que cubría el borde de la embarcación.

Al final de la jornada regresábamos todos agotados, ya sin ánimos de nada, pero de nuevo estaba Danny desembarcando todo lo que llevábamos y lavando el bote en su totalidad, pues siempre insistía en que era necesario mantenerlo limpio y ordenado para que no se deteriorara.

Ahí estaba su aporte, su cuota por salir a pescar con los amigos, y que excedería la que aportaríamos los demás al guardar el Cachira 2 frente a la entrada de su casa y dedicarle incluso horas individuales con detalles de su propia iniciativa.

Hoy nos queda recordar al amigo, el que se fue primero a descubrir el gran misterio de la vida para vivir ahora plenamente.

Danny Dorado nunca nos demostró ser una persona enfermiza, muy rara veces mostró sentir algún malestar salvo en algunas ocasiones que me comento de alguna dolencia estomacal, una vez por una cojinúa que comió y que relacionó el malestar por razón de la carne que aunque fresca por estar recién pescada y deshelada,  mostraba una luz fosforescente de tono verdoso tras apagar la luz de la cocina.

En “toque” en la casa de Pepe después de una pesca
En “toque” en la casa de Pepe después de una pesca

Dos días antes de su muerte, era un día jueves cuando me escribió al celular, me preguntaba a qué hora entraba y salía de mi trabajo, pues quería venir a conversar conmigo, “…no puedo ahora Danny, le dije, pero el sábado paso por tu casa. Ese viernes siguiente iría a pescar con Pepe por lo que no volvimos a comunicarnos. El sábado tal cual fue acordado fui a verlo a media mañana, di vuelta al carro frente  a su casa y estacione a borde de acera de la casa de Pepe, su vecino.

Por alguna razón que aún no comprendo no fui donde Danny, sino que llame a Pepe y afuera en el portal de su casa conversamos algunos 20 minutos cuando mucho, de la pesca de ese día viernes y de una experiencia vivida en alta mar ese día. Martín, mira que cosa más extraña nos paso, estando pescando en Cascajal, bien afuera de la costa, vimos acercarse un pajarito que venía dando casi tumbos en el agua, y cayó dentro del bote, era de plumaje amarillo y negro, muy pequeño, un Bin Bin, el cual se mostraba desfallecido, lo tomamos en la palma de la mano y dimos de tomar agua, la que casi acabó con desesperación. Lo acomodamos dentro de un cubo y tapamos con un sarán con la intención de que reposara y llevarlo luego a tierra firme, pero trascurrido al menos media hora pudo escabullirse de su encierro para posarse sobre el borde del bote y cuando intentamos cogerle de nuevo alzó vuelo para perderse de vista en el horizonte.

Danny en la proa del CACHIRA 1
Danny en la proa del CACHIRA 1

Luego de esto y mirando hacia la casa de Danny, me despedí de Tomás y me retire en mi auto consciente de que no cruce a visitarlo como era mi intención, así habíamos quedado y simplemente me fui sin verlo.

Dos horas calculo pasarían cuando estando ya en mi casa suena el teléfono, era Pepe, Martín adivina, ¿qué paso? pregunte…. a Danny le dio un infarto….¿cómo? si, me dijo… ¿en qué hospital esta??? ¿Hospital? está en la Morgue! Nuestro amigo, compañero de pesca, Danny Dorado acababa de fallecer producto de un infarto fulminante estando sentado en la terraza de su vecina de al lado. No lo podía creer, si hubieras cruzado dos horas antes lo hubieras visto por última vez, me dijo Pepe, pero extrañamente no lo quiso así el destino, ni antes cuando me escribió para venir a conversar conmigo al trabajo.

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Ahora reflexionamos sobre la anécdota del pajarito del día anterior y lo relacionamos con Danny, ¿sería algún mensaje? No sé, muchas cosas pensamos, siempre pareciera haber algo de karma previo a toda muerte, ¿porque no nos vimos si estaba justo en frente de su casa donde primordialmente iría donde él? nunca cruce a su casa aún estando consciente de ello.

Después leería un mensaje de WhatsApp que le escribiría el jueves a otro amigo de pesca, Samuel Barahona, donde le decía que se sentía destrozado por dentro, sin fuerzas, ni siquiera para subirse al bote y menos para levar el ancla, que no estaba seguro si iría a pescar ese viernes, pero finalmente si fue e inclusive circulo fotos de la pesca de ese día, la que quedo en su perfil de su teléfono celular, sonreído, feliz, sin pensar siquiera que sería su última pesca.

La última pesca de Danny, al día siguiente fallecería
La última pesca de Danny, al día siguiente fallecería

Danny, amigo, siempre te recordaremos, estarás en nuestro pensamiento y en cada conversación y salida que tengamos nosotros tus compañeros de pesca, por supuesto que nos harás falta, te recordaremos por lo que fuiste y seguirás siendo, tú, el inseparable compañero de Pepe, el amigo de todos.

Video de Danny subiendo el ancla del Cachira 2 en mal tiempo:

 

Descansa en Paz, colega….

Autor: Martin Fierro ( Abernathy Field Tester)

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